Quien oye el eco de tu voz sonora,
Quien el halago de tu risa adora
Y el blando aroma de tu aliento aspira!
Ventura tanta, que envidioso admira
Ventura tanta, que envidioso admira
El querubín que en el empíreo mora,
El alma turba, el corazón devora,
Y el torpe acento, al expresarla, expira.
Ante mis ojos desaparece el mundo
Ante mis ojos desaparece el mundo
Y por mis venas circular ligero
El fuego siento del amor profundo.
Trémula, en vano resistirte quiero.
Trémula, en vano resistirte quiero.
De ardiente llanto mi mejilla inundo.
¡Delirio, gozo, te bendigo y muero!

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