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No soy escritora ni quiero parecerlo. Solo soy una romantica empedernida que aun cree en el amor. Una mujer que a sufrido mucho y que debi batallarla muchas veces sola, pero que logre salir adelante. Estos escritos, algunos de autor desconocido por mi, son la recopilacion de mis vivencias y mi sentir. Leyendolos...estaran leyendo mi alma.

lunes, 5 de marzo de 2007

NO ME ARREPIENTO DE NADA

NO ME ARREPIENTO DE NADA
No me arrepiento de nada.
Desde la mujer que soy,
a veces me da por contemplar aquellas que pude haber sido;
las mujeres primorosas,hacendosas, buenas esposas,
dechado de virtudes,que deseara mi madre.
No sé por quéla vida entera he pasado rebelándome contra ellas.
Odio sus amenazas en mi cuerpo.
La culpa que sus vidas impecables,
por extraño maleficio,me inspiran.
Reniego de sus buenos oficios;
de los llantos a escondidas del esposo,
del pudor de su desnudez bajo la planchada
y almidonada ropa interior.
Estas mujeres, sin embargo,
me miran desde el interior de los espejos,
levantan su dedo acusador y, a veces,
cedo a sus miradas de reproche y quiero ganarme
la aceptación universal,ser la "niña buena",
la "mujer decente"la Gioconda irreprochable.
Sacarme diez en conducta con el partido,
el estado, las amistades,mi familia, mis hijos
y todos los demás seres que abundantes
pueblan este mundo nuestro.
En esta contradicción inevitable
entre lo que debió haber sido y lo que es,
he librado numerosas batallas mortales,
batallas a mordiscos de ellas contra mí
-ellas habitando en mí queriendo ser yo misma
-transgrediendo maternos mandamientos,
desgarro adolorida y a trompiconesa las mujeres internas que,
desde la infancia, me retuercen los ojos
porque no quepo en el molde perfecto de sus sueños,
porque me atrevo a ser esta loca, falible, tierna y vulnerable,
que se enamora como alma en pena de causas justas,
hombres hermosos,y palabras juguetonas.
Porque, de adulta, me atreví a vivir la niñez vedada,
e hice el amor sobre escritorios-en horas de oficina-
y rompí lazos inviolables
y me atreví a gozar el cuerpo sano y sinuoso
con que los genes de todos mis ancestros me dotaron.
No culpo a nadie.
Más bien les agradezco los dones.
No me arrepiento de nada, como dijo la Edith Piaf.
Pero en los pozos oscuros en que me hundo,
cuando, en las mañanas, no más abrir los ojos,
siento las lágrimas pujando;
veo a esas otras mujeres esperando en el vestíbulo,
blandiendo condenas contra mi felicidad.
Impertérritas niñas buenas me circundan
y danzan sus canciones infantiles contra mí
contra esta mujer hecha y derecha,plena.
Esta mujer de pechos en pecho y caderas anchas que,
por mi madre y contra ella,me gusta ser.
Gioconda Belli

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