Me resisto a creer que los años se nos vengan a instalar descarada y maliciosamente sin traer vianda de beneficios.
Cuando nací no leí la letra chica y firmé contenta el pacto de vida, despreocupada, porque todavía no era ni siquiera joven.
Muchas cosas dejé para despues y ahora que podría, estoy sonada porque la mirada fresca y luminosa de mi hijo me sirve de espejo cruel y me ubica en mis zapatos.
Aunque mi aspecto y mi actitud mienten descaradamente, la verdad de la milanesa está en los papeles.
Qué duro es pararse frente a un mostrador y que la pendeja rubia del otro lado te pregunte los datos:-7 de Diciembre del 57-
57 dijo?
-PSé... ( habla más bajo imbécil! O lo tenés que publicar?)
Y bueno, la pendeja será joven pero tiene acné en primer grado.
Ah! Y el culo caído que se lo vi cuando se levantó para agarrar mi ficha.
Pero la pucha!, tiene tiempo de sobra para arreglar ambas cosas...
Y ni te cuento cuando los pibes de veintitantos me tratan de USTED:
-Oíme desubicado maleducado, que yo no soy matusalén, eh?
Los estúpidos se me quedan mirando y me sonríen.
Seguro que piensan "Pooobre".
Quienes consiguen sacar mi Maquiavelo, son los tipos que creen que me están piropeando y largan un "Qué bien está la jovata!".
Jovata tu hermamna, pelotudo!, pienso mientras en esos momentos desearía ser una Menina de Velázquez para pasar desapercibida.
Frases monstruosas como "te mantenés bien, eh?" o " Te vestís tan juvenil" ( salida diplomática que quiere decir "Te hacés la pendeja" ) o "Qué, dormís en formol?" resultan halagos o declaración de guerra, depende la edad de quien lo haya dicho ( o vomitado).
Pero lo peor sucede cuando le digo a alguien que tengo un hijo de veintinueve años...!!!
-Qué joven! Juntos deben parecer hermanos, no?
-Cuarenta y nueve años...........
No es moco de pavo.
Me consuela pensar que estoy en la mejor edad para las peores cosas..........

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