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No soy escritora ni quiero parecerlo. Solo soy una romantica empedernida que aun cree en el amor. Una mujer que a sufrido mucho y que debi batallarla muchas veces sola, pero que logre salir adelante. Estos escritos, algunos de autor desconocido por mi, son la recopilacion de mis vivencias y mi sentir. Leyendolos...estaran leyendo mi alma.

martes, 6 de marzo de 2007


LOS HOMBRES VIENEN FLOJOS
TENGA UN CASADO EN SU VIDA
Las cosas lícitas son insípidas. Lo que estimula sabrosamente es lo prohibido.

Del libro de Ana Von Rebeur
Quién no tuvo una amiga-o dos o tres-, solterísimas ellas, que estuvieron de novias y locas de amor con un tipo casado?
Haga el lector o lectora el recuento de las mujeres que conoció en su vida que salían con tipos casados. No son pocas, verdad?
Ahora bien, salvo que usted guste rodearse de mujeres estúpidas -lo cual es poco probable-, tan elevado número de solteras con casados algo debe estar indicando, ¿no? Tantas mujeres no pueden estar tan equivocadas... Tal vez estar de novia con un casado no sea tan malo, después de todo.
Hombre casado, se busca.
Hay gente que aduce que el que tantas solteras terminen "noviando", por así decir, con hombres casados, se debe a que habiendo más mujeres solteras disponibles que hombres solteros, la diferencia en número de mujeres sueltas no tiene más remedio que lograrse un macho tomándoselo "prestado" a una mujer casada (que pasa a integrar la categoría de "cornuda').
Pero ésa no es la razón por la cual hombres casados terminan enredados en romances posnupciales.
La verdadera razón de estas uniones es que los hombres casados tienen un encanto muy pero muy especial para las solteras.
En primer lugar, los hombres casados tienen el atractivo de estar casados. Ese atractivo no reside en que haya que compartirlos, sino en que su estado civil es prueba de que ellos poseen varias cualidades que no se pueden garantizar en un soltero que ande suelto por ahí.
Un hombre, al casarse, demuestra tener un gran poder de decisión: no cualquiera da el Gran Paso.
Segundo, da testimonio de que fue capaz de enamorar -o engatusar- a una mujer hasta convencerla de que valía la pena seguir su vida con él.
Tercero, el estar casado da constancia de que una mujer lo consideró tan valioso como para bancarse vivir con él.
Cuarto, demuestra que no es puto. Bueno. no tan puto.
Quinto, demuestra que tiene cierto sentido de la responsabilidad, que le sirvió para decidir inaugurar una familia, y cierta solvencia que le permita mantenerla. Salvo que sea un mantenido por su mujer, en cuyo caso es un reverendo estúpido por andar corneándola con solteras y arriesgando que ella le corte los víveres.
En sexto lugar, estar casado implica tener un minino de experiencia sexual. Porque a esta altura del partido ninguna mujer soltera sueña con encontrarse con un novato en lo que al sexo se refìere. Tener que explicarle a un hombre adulto dónde nos debe tocar y dónde no puede ser un bajón. Avivar a un tipo virgen no es para nada la idea de una noche inolvidable de pasión descontrolada.
Séptima ventaja: si el casado tiene hijos, eso también demuestra que el hombre no es estéril, lo que hoy en día, con lo que cuestan los tratamientos de fertilidad, no es poca cosa. El hecho de que el tipo sea padre sirve además como condimento erótico extra, ya que aviva los ratones incestuosos y edípicos de cualquier mujer que no logró tener un romance con su papito, pero por lo menos lo tiene con el papito de otros.
Como al hombre casado la esposa le suele romper los cataplines con cantinelas del tipo: "Pedazo de infeliz, cuándo pensás arreglar la heladera?", "Vas a colgar la alacena de una vez por todas, vago atorrante?", o "Che, inútil, ayer dijiste que ibas a instalar el calefón y todavía estoy esperando que lo hagas", el hombre casado suele ser muy habilidoso con los arreglos de la casa. Y si no lo es, sabe a quién recurrir con presteza, lo que a toda mujer soltera le viene de perlas.
Aquí ando por la ventaja ocho.
Y para llegar al número redondo de diez no me costaría nada enumerar un par de ventajas más... como verán a continuación....y como si esto fuera poco
Como se puede apreciar, no son pocas las características que hacen apreciable al hombre casado además de lo antedicho, el hombre casado suele tener auto, tarjeta de crédito e influencias laborales. O sea que a su amante no la va a llevar a pasear en el colectivo 60, no le va a pedir guita prestada como hacen ciertos solteros, y hasta quizá le consiga un buen empleo.
Pero lo mejor del hombre casado es su "cola de paja". Como el hombre sabe que está en falta con su mujer y la sociedad, y como es consciente de que no está en condiciones de prometerle nada a la chica, hará por retenerla todo lo que un soltero no haría jamás.
El hombre casado no puede hacer proyectos ni planes para nada que esté más allá de mañana mismo. no puede acompañarnos a reuniones ni compartir con una los fines de semana.
Entonces, para compensar, se porta tal como la haría aquel Príncipe Azul con el que una soñaba en toda su infancia y que nos habían dicho que no existía. ¡Pamplinas! ¡Existe y nos ama!
El tipo casado es romántico como ninguno (con la amante, claro, no con la esposa).
Nos llena de llores, regalos y atenciones.
Jamás olvida el cumpleaños de su amante ni el aniversario del día en que se conocieron, el cumplemés de la primera vez que se besaron, el cumplemés de la primera vez que hicieron el amor, y hasta brinda con champaña francés por el aniversario de la primera vez que a él no se le paró.
Nos llena de tarjetitas con palabras chorreando mieles por los cuatro costados y bellas poesías que firmar con seudónimos pasionales como "Tu dueño", "El profesor de pornografía", "Tu tortolito enamorado" o un originalísimo "Yo", por las dudas de que un día una tenga la peregrina idea de chantajearlo amenazándolo con mostrar esas tarjetas a su esposa.
Por supuesto, su letra siempre cambia como la de un adolescente indeciso, cosa de decir un día "yo no escribí esto".
Del mismo modo sus regalos son soberbios pero cautelosos.
Un hombre casado tiene terror de perder a su "novia". Por eso le regala cosas que se noten, se vean. Que hagan que ella lo tenga presente y no lo cornee a su vez con otro/s. No nos regala un cinturón de castidad porque una no aceptaría ponérselo, pero encantadísimo nos regala una medallita que dice: "Soy de Carlos". Eso hace sentir a su amante psicológicamente ligada a él.
Del mismo modo, nos regala ropa interior de satén "para que uses conmigo", y· nos hace favores acordes a sus posibilidades, como renovarnos el registro de conducir sin salir de casa, instalarnos el teléfono sin llamar a Telecom, traernos entradas para el teatro sin que hagamos cola, arreglarnos el auto a nuevo sin que tengamos que lidiar con ningún mecánico ignoto o rascarnos la espalda durante quince minutos, si no posee otros dones.
El hombre casado nos lleva a cenar a los mejores restaurantes a la luz de las velas cosa de que no lo vean ahí, emborrachándonos adrede con vino del bueno, nos dice las cosas más bellas que una mujer jamás soñó escuchar: "No puedo vivir sin vos", "Sos la luz de mi vida", "Sos la mujer más maravillosa que jamás pensé encontrar", "Sos la razón de mi vida" y "Fuera de ti nada tiene sentido".
Son cosas que todas añorarnos escuchar, pero que ningún soltero nos diría jamás por temor al compromiso, a que nos las tomemos demasiado en serio y le digamos: "Entonces, divino mío, por qué no nos casamos mañana?".
Los tipos creen que ponerse románticos y pedir crédito para la vivienda, fecha en el Registro Civil es todo uno. Y que es una lástima, porque con esa mentalidad cada día están más toscos, y las palabras de amor están en franca extinción salvo por los cantantes y autores de guiones de telenovelas, que las resucitan con insistencia a toda prueba.
Los casados saben que no son tantas las mujeres dispuestas a salir con ellos ni a fingir que se tragan lo mal que andan con sus mujeres, y sus promesas de divorcio inminente.
Por eso, a la que enganchan la cuidarán como oro, y hasta a veces llegan a meterse en el bolsillo a la familia de la niña, que llega a decir: "Está mal que Fulanita salga con un casado, pero él es tan bueno con ella..:".
Otra ventaja de los casados es que vienen ya "domesticados": saben de qué se trata vivir con una mujer. Algunos saben cocinar, arreglar ropa... y mucho de lo que se espera de él, gracias a que ya captaron córno funciona la psiquis femenina.
Los que son padres son los más dulces, porque los hijos les ablandaron otra veta del corazón. Y algunos, a fuerza de ir al pediatra, ya saben qué es lo que tiene que tomar una si tiene la garganta roja y 37 y medio de fiebre... ¡Una maravilla! Si estamos enfermitas, no hay mejor enfermero que el hombre casado... si no se nos ocurrió enfermarnos un fin de semana.
Y aquí vienen las malas noticias.
Las contras del casado.
Los hombres casados se esfuman en el éter los fines de semana, los días feriados, los veranos enteros, en las vacaciones de invierno, Semana Santa, las Navidades y cuanto feriado optativo caiga por ahí. Desaparecen con una presteza tal que a veces dudamos dc que realmente los hayamos conocido.
Raramente se quedan a dormir la noche entera. Suelen rajar antes del amanecer.
Ni que hablar si es el cumpleaños del nene aunque cumpla 23 años, el de la suegra, el día de la madre, del padre, del hijo o que la nena esté con tos: desaparecen con la rapidez de un rayo.
O sea que la mitad del año no podemos contar con ellos.
Y si se llega a dar el caso de que a la amante la tienen que operar del cerebro cl mismo día en que al nene le sacan una muela, él estará al lado del nene y ella sola como un perro.
Eso sí, después le va a decir: "No sabés lo que pensé en vos", como si él viviera en Rurkina Faso y ella en Chos Malal.
Con los tipos casados no se puede, por ende, hacer el más mínimo proyecto, porque nunca se sabe cuándo será la reunión de padres en el colegio del nene.
Nos condena a ir sola a todos los cumpleaños y casamientos.
Todos saben que estamos de novia con un casado inmostrable.
Y estaremos en la peor de las situaciones: comprometidas y solas como hongos.
Aunque no nos lo digan, los tipos casados siguen fïfando con sus esposas como el primer día. Si les preguntamos si lo hacen, lo niegan; algunos sinceros nos dicen que lo hacen "de compromiso, para que ella no sospeche nada, ¿entendés?... Además, la pobre lo necesita como lo necesita cualquier mujer..:' A no hacerse ilusiones de fidelidad sexual al respecto porque no existe el casado "fïel". Lo que más puede desear una, en ese caso, es que la mujer sea sanita y que no se pesque ningún herpes por ahí, Dios la libre y guarde.El casado quiere quedar bien con una pero mejor quiere quedar con su legítima familia, así que no le importa un pito si ponemos cara de perro porque él llama a su mujer desde el teléfono de nuestra mismísima mesa de luz, después de que una le masajeó la nuca y le trajo una primorosa copa helada de charlot a la cama.
Lo peor es que, cuando una se empieza a enamorar.
Es una tortura mental darse cuenta de que la casa de él no es nuestra casa sino la de su familia, aquella en la que una jamás podrá entrar, pase lo que pase. La casa de él es a donde él vuelve siempre, y es su mujer la que le abre la puerta, le da de comer y, lo atiende cuando está enfermo.
Una se puede consolar pensando que a una le toca la parte roja de la sandía de la existencia de él: se liga toda la joda, los regalos, las horas de amor, el relax... Pero cuando una mujer está enamorada, quiere compartir todo con el hombre amado: hasta los vómitos. las fiebres, los enojos, los caños rotos y la hipoteca de la casa. Y más que nada, los hijos. que mientras dure el romance no pasa de ser un sueño imposible.
Salvo que una se embarace y el sueño imposible se convierta en un problema ENORME.
Cómo disfrutar a un tipo casadoLas contras son muchas. Pero las ventajas que tiene un romance con un casado son también bastantes como para despreciar la oportunidad.
Un romance con un casado vale la pena si tenemos en cuenta lo siguiente:
1) Dejemos que el tipo nos haga feliz. pero que no nos amargue la vida. Para eso tenemos que mantener una cierta distancia emocional, no enamorarnos demasiado ni sentirnos "comprometidas" con él. El ya tiene su compromiso, así que una es, en realidad, libre mil por mil. Si queremos enamorarnos de él, podemos hacerlo... tomando el recaudo de. al mismo tiempo, enamorarnos de otro.
2) Hay que vivir el presente. Sólo pensando en el "aquí y ahora" una relación con un casado se hace disfrutable. Si hacés un plan, chau, sonaste.
3) No verlo todos los días. Si una cae en brazos de un casado, lo mejor que le puede pasar es que éste viva lejos, y no lo veamos más de una vez por año. Esto hace la relación muy disfrutable, aleja la posibilidad de engancharse en serio -lo que nos espanta las posibilidades de conocer un soltero con quien hablar del futuro- y no nos hace crear resentimiento contra la esposa y con la familia que lo espera.
4) Dentro de lo posible hay que procurar buscárselo con plata, para que sus regalos sean más memorables y, las salidas más dignas de ser contadas. El casado ideal es el que una conoce como viajante de negocios: se siente más libre porque está lejos de su casa, siempre tiene un buen pretexto para volver a encontrarse con una, suele tener una cuenta de gastos pagados por la empresa que le posibilita ser supergeneroso sin tener que pensarlo dos veces, y, lo mejor de todo: VIVE LEJOS DE UNA!
A las que aún no los probaron, se los recomiendo.
A las que ya están encanutadas con casados:
¡Chicas, no se lo tomen tan en serio y miren para otro lado, también!
A propósito... Cuanto me dan por un marido intelectual y hogareño, poco uso, joya nunca taxi?

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